Caxigalines nella Reguera'l Campizu

17 marzo 2009

VIGO MON AMOUR


Hai tres cousas que me gustan de Vigo e que non sei se son aprezadas polos seus habitantes. 
1. A luz esplendorosa, que alcanza unha beleza insólita e inigualable cando chega a primavera e os solpores pintan de cores cárdenos o reflexo do horizonte. Non a cor da típica posta do sol senón o brilo violeta no ceo entre os edificios.
2. A morna temperatura das noites, que convidan á conversa ou ao plácido silencio. Todo para desfrutar do lento proceder da primavera.
3. As casas de pedra robusta que ornan a rúa de Policarpo Sanz ou a alameda da praza de Compostela, modernistas, neogóticas, racionalistas, iluminadas polo nocturno matiz das sombras ou pola ocasional luz cálida dunha lámpara.
Cando un día coma o de hoxe camiño do ganchete do meu amor baixo os castaños de indias, sinto que esta cidade pode ser a máis fermosa do mundo.  

20 commenti:

Trebi ha detto...

Estou con vostede, pero..non se me olvide de A Coruña.
Hoxe o mue Lecer foulle parecido
Unha aperta Trebi

Beluka ha detto...

Engado á lista as estatuas medio ocultas (a do tellado de Cortefiel, por exemplo) e a estraña sensación da primeira vez que vin a ría... mar con terra ao outro lado!
E que non hai nordés, claro, iso tamén :)

O primo da Praza da Pollaza ha detto...

Bueno carallo bueno. No ha de ser pa tanto. ¿Tu estuvieras en Curuña?

Aunque con esa chavala se entiende que digas poisías.

O de antes ha detto...

Quería dicir Palloza.

Anonimo ha detto...

Esas cousas están ben, o malo é todo o demais.

Anonimo ha detto...

e que o mellor e tódolo demais,meu. En canto o guichiño de Coruña, queridiño quédate no noroeste que os sureños sómoches moi rabudos...
Un saudo de Alvarez.

bouzafria ha detto...

Si, concordo plenamente con vostede. Mágoa que existan tamén algunhas razóns para odiar a nosa cidade. Odi et amo, que dicía Catulo (creo).

cãosemdono ha detto...

Vigo, ton amour... a pesares de Corina Puerro e Abel Carallero?

Anonimo ha detto...

Xa dicía o clásico:
a partir de cierta edad
mucha coña, poco coño
y un poquito de coñac

XDC ha detto...

A mín tamén me gusta moito Vigo. Sobor de todo desde as praias de Cangas.

Anonimo ha detto...

Arume, non sei que pensarás deste Larra sabático.

SABATINAS INTEMPESTIVAS
Larra es mucho... (I)
Gregorio Morán - 21/03/2009

Cuando hace un par de años apareció Asombro y búsqueda de Rafael Barrett,un crítico escribió en El Heraldo aragonés una especie de reproche que merece la pena traer a colación de Larra. Escribía el sin par crítico, de nombre Félix Romeo - me temo que debo contar a partir de ahora otro enemigo racial, de raza, hasta mi tumba-,que los descubrimientos a lo Juan Goytisolo,como el que me atribuía respecto a Rafael Barrett, le movían a desconfianza y le parecían poco creíbles. El asunto es de fuste, sin necesidad de entrar en la importante aportación que hizo Goytisolo acercando a un escritor como el sevillano Blanco White, y menos aún lo que yo pueda haber intentado respecto a Barrett, con escaso éxito.

Ahora les ha dado, tanto a los radicales reconvertidos como a los modelnos - variante tardía de la posmodernidad española-,por considerar no sólo que somos un país normal; lo cual podría ser hasta aceptable, haciendo un considerable esfuerzo. Ahora bien, añadir que además siempre lo hemos sido, por ahí no paso. Aquí, admites que lo de la leyenda negra no fue más que una gran campaña de las potencias emergentes, e inmediatamente te cuelan que además fuimos maravillosos, incluso los mejores. Y para no irnos por los cerros de Úbeda, que podríamos y buenas ganas tenemos, mantengámonos en el ámbito de la literatura.

Somos el único país que pasadas tres décadas de esa variante tortuosa y grisácea del fascismo que fueron los años del cólera, seguimos utilizando canónicamente denominaciones heredadas de él. Como la de generación del 98;confusa invención de Azorín durante su periodo de plumilla de don Antonio Maura, recuperada por Laín Entralgo en sus años fascistas (1944), e introducida por él en los planes de estudio del periodo de Ruiz Jiménez como ministro de Educación. De tal modo que ningún catedrático de literatura - de universidad o de instituto-podía negarse a aceptarla si quería alcanzar dicha categoría. Y en la cucaña de las oposiciones, hasta el día de hoy, no sé de ningún profesor aspirante que osara desmontar tal artilugio analítico, que imposibilita entender de una manera cabal obras tan dispares como la de los supuestos noventayochistas Unamuno, Machado, Valle-Inclán y ¡Ganivet!, que se suicidó antes del 98.

Algo similar sucede con la tan citada generación del 27.Otra invención, en este caso del listo y desvergonzado Dámaso Alonso, que ante la imposibilidad de denominarla en 1948, tal como era obligado, generación de la República,se agarró a un homenaje donde lo más importante fue la fiesta, con borrachera incluida, que organizaron en Sevilla con ocasión del tricentenario de la muerte de Góngora, y en el que ni estaban todos ni tenía otra significación que la frivolidad de unos muchachos brillantes, a los que Unamuno y otros resistentes frente a la dictadura de Primo de Rivera llegaron a denominar prostitutas.Su auténtica envergadura de estudiosos y poetas la darán en los años republicanos; tanto los que se harían franquistas, como Leopoldo Panero y Gerardo Diego, como los que se fueron al exilio, la mayoría, o los que se quedaron acojonados, como don Vicente Aleixandre. La denuncia de la grosera manipulación, no sólo semántica sino analítica, que hizo en España y con gran brillantez Ricardo Gullón, se debió a la particularidad de que no era catedrático de literatura ni aspiraba a serlo.

Dicho esto sin entrar por lo menudo, vamos a Larra. El descubrimiento del Larra que hoy conocemos; el primer gran prosista de la literatura periodística, el crítico implacable, el devastador de los tópicos sobre los que se movió, y aún se mueve, la sociedad española, ese, es un descubrimiento del siglo XX. La mezcla de odio y desprecio que acumuló Larra en su siglo produce estupor a cualquier lector de hoy. Odio por su arrogancia, por su orgullo, por su audacia también al ensayar todos los géneros - sin mucho acierto, todo hay que decirlo-.Odio, sobre todo, porque se hizo obligado leerle. Larra en el siglo XIX, en su época, es leído muy especialmente por sus enemigos. Y aquí viene el desprecio. Cuando escriban de él los tratadistas que marcan el canon - Mesonero, Cánovas o Menéndez Pelayo-,todos estimarán sus artículos como de costumbres.

Larra será hasta el siglo XX un costumbrista. La primera biografía de Larra habrá de esperar casi ochenta años después de su muerte y se editará en Sevilla, sin pena ni gloria, escrita por el gran periodista que fue Manuel Chaves Rey, padre del muy justamente recuperado ahora, también a los sesenta años de su muerte en el exilio londinense, Manuel Chaves Nogales. Y lo que son las cosas, será de nuevo ese gran lector y viscoso personaje que fue Azorín, en su época ácrata, quien rescate a Larra. Y los anarquistas modernistas de las revistas de la época. Y Jacinto Benavente, entonces un agudo radical, que dedicará a Larra un texto precioso por su perspicacia y su valentía en el aniversario de su nacimiento, en marzo de 1909, exactamente esa misma fecha que - otros cien años después-nos incita a algunos a volver a Larra. Y Ramón Gómez de la Serna, que animará a Carmen de Burgos, Colombine,a escribir una preciosa biografía del suicida, llena de pálpito, de vida y de datos novedosos.

Nacer en 1809 dentro de una familia afrancesada, aprender las primeras letras en la Francia posrevolucionaria, volver a la España de Fernando VII, vivir el trienio revolucionario y luego la pelea liberal. Eso, ya de por sí, constituye una rara singularidad. Pero además viajó. París y Londres. Y se casó y tuvo dos hijos; al tercero no lo quiso reconocer porque afirmaba que no era suyo. Se separó y se ligó con la esposa de un colega, la Armijo, una mujer de cierto tronío que desentonaba con un Larra literalmente horrible y tan bajito que aseguran se acercaba al enanismo. En uno de los libros más ridículos que he leído en mi vida, Francisco Umbral, aquel truhán de la literatura, definió a Larra como la Anatomía de un dandy (Madrid, 1965); él mismo confesó que apenas si lo había leído y que necesitaba dinero. Larra es a un dandy, lo que Umbral a la literatura. Se meterá en política y a fondo, y frente a lo que la gente tiende a creer, lo hace con los moderados, frente a los radicales de Mendizábal, tan corruptos unos como otros, e incluso consigue el acta de diputado ¡por Ávila!Pero el sistema se viene abajo y su historia parlamentaria se reduce a siete días. Fue diputado una semana.

Y todo eso, amar, vivir, pelear, escribir, publicar, lo hace todo en 27 años. ¡Qué manía con ponerle 28! Le faltaba un mes y pico para cumplirlos cuando se pegó un tiro en la sien, el 13 de febrero de 1837. La obra de Larra se reduce a unos pocos años, y el meollo de su pensamiento y de su prosa podríamos decir que se concentra entre el verano de 1836 y el día antes de que Dolores Armijo le diga que se vaya con viento fresco, pero que le devuelva sus cartas, que será el final. Esos meses son de una productividad y de una creatividad prodigiosa. Luego es verdad que su muerte le convertirá en símbolo; más por su suicidio que por su obra. Va a ser el primer suicida español notorio al que se entierre en sagrado. Una batalla que ganará la sociedad a la Iglesia.

Todo esto y mucho más, podrían ustedes leerlo en el mejor libro que conozco sobre Larra. Lo escribió el profesor José Luis Varela con el título de Larra y España y se publicó en 1983 (Espasa Calpe). He llamado a mi librero para preguntarle si aún estaba disponible y me ha informado de que lleva descatalogado desde hace ya muchos años. ¡Qué mejor homenaje español a su periodista más brillante en el bicentenario de su nacimiento! Y luego dicen que somos normales. En la revista Leer,que dedica varios artículos a Larra, recuerda Víctor Márquez Reviriego aquel apunte de Antonio Machado: "Anécdotas aparte, Larra se mató cuando hubo perdido toda esperanza de encontrar la España que buscaba".

arume dos piñeiros ha detto...

Moi interesante, amigo Anónimo probablemente de Barcelona. Unha demostración de como se crea e se desmonta o canon. Pero debo dicir que o do 98 foi discutido e agora creo que ningún profesor de literatura contemporánea sostén semellante categoría xeracional. Ao revés do que pensa o polemista Gregorio Morán, enfrontado co mundo sen reparar que o mundo contra o que se rebela non é (ás veces nin se parece) como el cre que é.
A min o propósito de desmontar categorías literarias paréceme moi saudable: eu practícoo sempre que poido que é case sempre. Nunca estou a gusto con esas denominacións que proceden do decimononismo historicista. Pero custa desmontalo todo: mire os manuais e lea o do conceptismo e culteranismo. Seguimos no século XIX.

apicultor ha detto...

Propoño que don Arume sexa cabeza de lista ás municipais en Vigo. O seu estilo poético ha arrecadar moitos votos.

Arume alcalde!

Anonimo ha detto...

Das poucas veces que estiven en Vigo, ía sempre a unha tenda no cruzamento das rúas Lugo e López de Neira.
Aquel home que coñeceu a Che Guevara e estivera tamén na Yugoeslavia de Tito tiña a máis grande variedade de insignias (pins) e escudos e bandeiras de todo o mundo. Da iconografia da URSS, até de equipas da 2ª división rusa e das cidades de Rusia e de todo o mundo.
Unha noite, uns descoñecidos que tornaban do futbol, fixéronlle anacos as dúas cristaleiras que tiña. O seguro non lle pagou nada e tivo que pechar a tenda.
Quizabes non procede escrir isto eiqui, despois da fermosa descrición de Vigo, mais négome a aceptar o que pasou e cando tornei a Vigo, faltoume algo.
balonga

Iacobus Von der Stein ha detto...

Sr. Apicultor, non me toque o Arume que xa o teño comprometido. E vostede Arume non se deixe marear por estos vendedores de feira, sabe perfectamente que a miña oferta vai en serio, e 6000 €, son 6000 €.

Anonimo ha detto...

Sr. Arume dos Piñeiros:
Su comentario sobre el artículo de La Vanguardia no podía ser más exacto. Morán rebate a enemigos que él mismo se inventa, pues el concepto de Generación del 98 hace mucho tiempo que fue revisado.
Pero el punto más penoso del artículo (que tiene otros detalles interesantes) es que intenté promocionar su lamentable libro sobre Barrett. Con toda razón, Félix Romeo desconfiaba de los falsos descubrimientos de Morán. Y no sólo Romeo; todos los que conocen la obra de Barrett se echaron las manos a la cabeza ante las imposturas y falsedades del lamentable libro. Quien quiera comprobarlo con los datos en la mano, ahí tiene una de las críticas más rotundas que se publicaron: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63063
Viendo la forma contundente en que le desmontan sus imposturas, uno entiende las rabietas y la inquina permanente de Morán contra el mundo académico.

ARUME DOS PIÑEIROS ha detto...

Tan construida resulta a imaxe habitual dun autor como as outras e necesarias desmitificadoras. Todas son igualmente válidas. E, xaora, as que os seus coetáneos e contemporáneos lle dedicaron son tan interesantes (nin máis nin menos) como as dos que o len moitos anos despois e rebuscan como ansiosos biógrafos entre os seus papeis. Nada tan insatisfactorio como a idea dun retrato cabal.

Bender ha detto...

Teño entre as mans un libro que precisamente pretende entender a Otero dende unha prolongación da xeración do 98.
De entrada paréceme unha tese fracasada, mais imos ver...

"Todas son igualmente válidas"

Sen invalidar ningúnha dende un principio dogmático, dende que hai diferentes valoracións, a contrastatación argumental permite diferenciar e seleccionar a mais axeita ou mais axeitadas.

Os diferentes horizontes de lectura danse no tempo, e o presente pode integrar os horizontes pasados, nunca obviamente ao revés, polo que dende o presente pódese observar dende o mellor punto de vista, e dicir, facer teoría, teoría actual, que vaia ao acto e actualice a lectura.

Anonimo ha detto...

Todas son igualmente válidas? SI e NON
No ámbito da opinión, está claro que si. Pero non todo vale, porque entón non falariamos case de nada.
Tamén se pode falsificar e terxiversar.
Se eu digo que non me gusta Valle-Inclán, estou no meu dereito. Pero se digo que Valle é un autor neoclásico, estou dicindo un desatino se olle como se olle.
E iso é o que fai Morán cando pretende rebater como se fose actual unha idea do 98 que xa foi revisada fai moitas décadas. Ou cando (segundo a crítica do link) decide que Barrett non foi anarquista, pretende habelo descuberto cando xa están editadas as súas obras completas.., etc, etc.

Bender ha detto...

A verdade, non me ten interese esa polémica. Vaiamos a cuestións mais próximas e continxentes:

Que se esta facendo hoxe que sexa parangonabel coa esixencia e valor intelectual da xeración Nós?

É a xeración Nós unha louxa sobre a producción cultural de hoxe, ou algo xa superado, no sentido de que é xa comprensivel dende un horizonte de lectura mais próximo no tempo a nós?.

Mollémonos!